Jóvenes de Mataró participan en el taller de Sombras de Colores: «A veces, se nos juzga de lejos»

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30/10/2025

Los jóvenes de PFI del Instituto Miquel Biada de Mataró participan en el taller 'Sombras de colores', basado en un cómic de Oriol Malet, en el marco de la Semana Cero Abandono Escolar.

“Este taller sirve para ayudarnos a mostrar un poco nuestras emociones, porque a veces no tenemos esta oportunidad para decir qué pensamos o qué nos condiciona. A veces, se nos juzga de lejos”, reflexiona Manart Miramar, una estudiante de diecisiete años del Instituto Miquel Biada de Mataró. Es viernes 24 de octubre y, como ella, una veintena de estudiantes del PFI participan en el Taller Sombras de Colores para expresar sus miedos y inquietudes respecto a diferentes ámbitos y encontrar recursos para hacerles frente. La actividad, a cargo de la cooperativa +Educación, pretende identificar lo que puede llevar a un joven al abandono escolar prematuro.

Divididos por tablas, los estudiantes se agrupan en torno al dibujo de una silueta y un eje temático, y deben expresar sus miedos en unas tarjetas negras —las sombras— que van tapando la silueta. Los ejes son: autoestima, resultados académicos, entorno académico, entorno social, e intereses y talentos. Los temores abarcan una gran variedad: miedo de decepcionar a la familia, de no saber qué me gusta, de no verme bien, de tener una pareja tóxica, de no ser suficiente o de no tener seguridad, entre otros muchos. Sin embargo, los jóvenes no se quedan trabajando un único tema, sino que van girando por las mesas, de modo que todos los grupos acaban expresando emociones y preocupaciones de diversos ámbitos, unos pensamientos que, más tarde, pondrán en común con sus compañeros.

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"¿Os habéis dado cuenta cómo, muchas veces, la sombra que estáis escribiendo la podrías llevar a otro eje? En entorno social y autoestima ha pasado mucho. La vida no va de que algo me afecte únicamente en un ámbito, como ocurre con la muerte de un familiar o con que los padres no estén orgullosos" explica Marc Alonso, de la cooperativa +Educación, encargada de organizar el taller. "Gracias por abriros en este espacio por compartir con otros compañeros, porque no es sencillo", añade Marc.

"El taller me ayuda a reflexionar sobre el futuro, porque normalmente me cuesta. Estoy pensando todo el rato qué haré, y eso me estresa. El taller me ayuda a centrarme en el presente"

Para Karla González, de diecisiete años, el taller es una forma de “ver que hay personas que están en la misma situación que tú, que tienen las mismas preocupaciones”. Según Manart, “a veces, hay gente que abandona la escuela no porque sea un vago. A veces pasan cosas en casa, no estás bien contigo mismo o tienes problemas de salud y no puedes avanzar en otros aspectos”.

Entre las sombras hay una que se repite como una temible profecía: el miedo a suspender. "¿Es difícil pasar este curso? Cuando he llegado aquí me he encontrado todo el rato: suspender, suspender, suspender, repetir, repetir, repetir. ¿De dónde vienen estos miedos? ¿Puede que vengan de la ESO? Ya no estamos en esta realidad", dice Marc a los jóvenes de uno de los grupos.

En este grupo participa Lucas Manson, de dieciséis años, que asegura que el taller Sombras de colores le ayuda a pensar un poco. "Me ayuda a reflexionar sobre el futuro, porque normalmente me cuesta. Yo estoy al final del PFI pensando en qué viene después, pensando todo el rato qué haré, y eso me estresa y no me deja sacar nada. El taller me ayuda a centrarme en el ahora, en el presente", explica.

"Queremos escuchar cuáles son para los jóvenes las causas del abandono, hablarlo de manera abierta y diferenciar qué cosas están a cargo de ellos y cuáles son sistémicas"

No toda la actividad, de hecho, se reduce a expresar inquietudes, sino que también empuja a los estudiantes a buscar motivaciones para responder a los miedos o encontrar caminos hacia lo que quieren conseguir. En la segunda parte, los jóvenes deben dibujar con colores o escribir consejos o recomendaciones donde otros han escrito sombras, ahora colocadas en los laterales de las siluetas. Se trata de convertir las sombras en emociones positivas: poner color a una silueta antes cubierta por las tarjetas negras. Buscar ayudas para seguir estudiando, dejar de escuchar juicios ajenos o "transformar la decepción en motivación" son algunas de las ideas que salen. La actividad, de nuevo, sumerge a los jóvenes en pequeños debates.

"Esto también nos ayuda a darnos cuenta de que no pasa nada por hacer un PFI. Cada uno tiene su ritmo, y hay personas que han tenido una mala época y en los estudios se ha notado. La sociedad ve esto como negativo", afirma Irene Icíar. "No sólo depende de la sociedad, depende de ti: tú eliges creer lo que te dicen. Y puedes poner motivación para demostrar que hacer un PFI no es para gente huelga o tonta, y que no por eso eres menos válido", considera Manart.

Trabajar en el aula

Sombras de colores es la primera de las actividades de un itinerario de seis talleres diseñados por la cooperativa +Educación con el impulso del programa Mentora partiendo de un cómic del dibujante Oriol Malet, encargado por la Fundación Bofill. Para hacer este cómic, Malet se nutrió de experiencias de estudiantes y profesores hasta construir la historia de una joven, Cris y sus sombras. Un año y medio más tarde, la cooperativa +Educació ha realizado más de cincuenta talleres en municipios de toda Cataluña basados ​​en el cómic. Los jóvenes de PFI del Instituto Miquel Biada realizarán el itinerario completo.

"Queremos escuchar cuáles son por parte de los jóvenes las causas del abandono, y también hablar de manera abierta para problematizar que lo que les ocurre a los jóvenes le puede pasar a cualquier otro. Y sobre todo diferenciar qué cosas están a cargo de ellos como jóvenes y cuáles son sistémicas. Hay cosas como las becas o tener más oferta fuera del horario lectivo, o tener más oferta dependen de ellos. Hay que ver que es una causa global y ellos deben hacerlo visible”, explica Marc Alonso.

En cuanto a la actividad que nos ocupa, Alonso hace una valoración muy positiva: "Los jóvenes empezaron encerrados en banda, sin ni siquiera escuchar y teníamos miedo de que no participaran. Pero al final el resultado ha sido que han escrito más de diez o quince dificultades de cada eje. Hemos visto que a nivel de autoestima tienen miedos y dificultades de cara al futuro que. queremos que se quede en una cápsula”.

"Estos temas están algo apartados en el ámbito de la escuela. Parece que, poco a poco, se va viendo que esto es importante porque esto entra en el ámbito de la salud mental, ya veces es algo tabú este tema", afirma Manart, poco antes de concluir el taller del viernes de la Semana Cero de Abandono.

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