El abandono escolar prematuro es uno de los principales retos pendientes del sistema educativo catalán.A pesar de haber reducido las cifras de abandono en las últimas décadas, Cataluña, con un 13,7% de abandono escolar prematuro (2024), sigue al frente de los países con más jóvenes poco cualificados y sin estudios postobligatorios.
En Cataluña, en 2024 más de 70.000 jóvenes se han visto empujados a dejar los estudios antes de tiempo. ¿Hasta cuándo?Cada joven que no sigue estudiando es una oportunidad que perdemos como país.
Cada joven que no sigue estudiando es una oportunidad que perdemos como país.
Las crisis económicas y las políticas educativas como la disminución de la repetición, el sostenido aumento de la graduación en la ESO y la promoción de la Formación Profesional han ayudado a la reducción del abandono. Pero no es suficiente para afrontar debidamente el problema, que podría volver a aumentar en periodos de recuperación económica.
Tras impulsar un llamamiento de país para reclamar un plan de choque contra el abandono escolar, que llevó al Parlamento a celebrar un pleno monográfico sobre el tema en 2023, en 2025 la Fundación Bofill ha promovido la primera Semana Cero Abandono, con más de cien actividades en todo el país.Bajo el lema Por un país que no abandona, ha llevado, entre otros a más de 300 jóvenes a escribir cartas sobre los motivos que les hacen dejar de estudiar a todos los diputados del Parlament de Catalunya.
Con el proyecto Cero Abandono queremos aportar conocimiento sobre el alcance, las características y las consecuencias del abandono escolar prematuro, así como propuestas de política pública y medidas dirigidas específicamente a erradicar este problema en Cataluña.
Situar la lucha contra el abandono educativo como un objetivo de todo el territorio catalán es la base de una política de equidad de primer orden, puesto que alargar las trayectorias educativas de los miles de jóvenes que actualmente dejan los estudios prematuramente supondrá mejorar sus oportunidades vitales y laborales.