El presidente del Parlament recibe una representación de los jóvenes en la cámara. El envío de cartas de los jóvenes a los diputados culmina la primera Semana Cero Abandono Escolar, impulsada por la Fundació Bofill
Cada uno de los 135 diputados del Parlament de Catalunya ha recibido hoy una carta, escrita por un joven del país, donde le explica qué trabas del sistema educativo le dificultan seguir estudiando y le pide medidas concretas contra el abandono escolar prematuro, un problema que en el último año afectó a 70.000 personas.
El presidente del Parlament, Josep Rull, junto a la mesa de la Cámara, ha recibido una representación de los cerca de 300 jóvenes que durante la última semana han participado en talleres de cartas para relatar su experiencia educativa personal a los diputados. La entrega culmina la primera Semana Cero Abandono Escolar, impulsada por la Fundación Bofill, que ha llevado actos por la continuidad educativa en todo el país.
"Espero que algún día el instituto sea un lugar donde todo el mundo quiera aprender y no sólo donde tenga que ir"
Los relatos de los y las jóvenes atestiguan las principales trabas que impiden continuar estudiando en Cataluña: Las barreras económicas (el alumnado de hogares con menos renta abandonan 6 veces más), la descoordinación entre servicios, la desorientación (después de la ESO, elegir por desconocimiento o prejuicios conlleva más abandono), las dificultades de aprendizaje (el ha interrumpido los estudios abandona entre 3 y 10 veces más) y la invisibilidad (obviar que éste no es un problema de todo el país).

Así, por ejemplo, Angie, de 16 años, explica que "queremos seguir estudiando pero tenemos problemas económicos y echamos de menos apoyo", o Jarule confiesa que "odiaba cuando me separaban de mi clase normal en el aula de 'supuesta' ayuda" y agradece que haya "un acompañante por las clases normales para poder preguntar". Otros jóvenes también piden "más explicaciones sobre cómo funcionan los estudios, un seguimiento personalizado, información sobre los cursos que vienen después de la ESO, tutorías individuales o que se mejoren las instalaciones".
De hecho, las condiciones con las y los jóvenes se enfrentan a la escolarización también ocupan una parte importante de las cartas. “Haga más accesibles las solicitudes de becas para nuestros padres”, piden Omar, Fatou y Maimona, “para que nosotros también podamos seguir estudiando y el dinero no nos frenen”, y “que las personas que nos orientan y enseñan nos respeten más y nos representen mejor”. “Convivimos mucha familia junta en unos pisos muy pequeños y no tenemos ni el espacio ni la tranquilidad que se necesita para estudiar”, narra la carta de Sinaí, Falita, Pedro, Maria y Kiko, de 13 años.
"Nadie me preguntó nunca qué te pasa"
"Mi nombre es Alejandro Eliel, aunque prefiero que me llamen Eliel. Tengo 20 años y vivo en Barberà del Vallès", comienza otra de las cartas, que se ha leído a las puertas del Parlament. "Desde pequeño, aprender siempre me ha fascinado, aunque nunca pude demostrarlo por completo. He pasado por problemas personales y también por una gran desmotivación a la hora de ir a clase. Recuerdo estar en el instituto feliz a la hora de matemáticas, y al cabo de un rato quiso marcharme y no volver a la clase de inglés. bajar, no sólo en matemáticas sino en absolutamente todas las asignaturas. Me encontré en el segundo trimestre de tercero de ESO con nueve asignaturas suspendidas”.
Actualmente Éliel es técnico de farmacia pero se pregunta "qué habría pasado si no hubiera aparecido la figura de la orientadora justo el año que repetía, o qué hubiera pasado si no hubiera podido tener dinero para pagar al psicólogo. Al mismo tiempo, denuncia: "¿qué habría pasado si hubiera tenido ese apoyo mucho antes? Desde primero hasta cuarto de ESO suspendía entre 5 y 9 asignaturas cada trimestre, que después debía recuperar en junio. Y aun así, absolutamente nadie me preguntó nunca: “Eliel, ¿necesitas ayuda?” o “¿Qué te pasa?”. Recuerdo incluso una profesora diciéndome que no llegaría a ninguna parte y que era un caso perdido, después de entregar un examen en blanco”.
Cada caso es diferente, como dice Aitor en otra carta, pero hay algo que se repite: “la falta de motivación y la presión por cumplir unas expectativas que a menudo resultan inalcanzables”. Por eso pide dar más importancia al bienestar emocional de los alumnos y normalizar que cada persona tiene su propio ritmo.”
“Creemos que lo que nos habría podido ayudar habría sido tener un referente individual, más acompañamiento y orientación”, dicen Allyson, Meritxell, Ivan y Natalya. Roger, de 15 años, concluye otra con un deseo: "Muchas gracias por leer esta carta. Espero que algún día el instituto sea un lugar donde todo el mundo se sienta bien y quiera aprender, y no sólo un lugar donde tenga que ir".

"Basta decir a los jóvenes que si no estudian es porque son unos vagos"
Antes de entregar las cartas al Presidente y Mesa del Parlament, el director de la Fundación Bofill, Ismael Palacín, ha pedido al Parlament que actúe para que los diputados tienen a su alcance aprobar leyes y dotarlas de recursos.
Al día siguiente de que el Govern haya anunciado un Plan de acción contra el abandono escolar prematuro, Palacín ha reconocido que es "una buena noticia y habrá que analizar el plan cuando se conozca" porque en Cataluña miles de jóvenes quieren seguir estudiando pese a tenerlo todo en contra. "Ya basta con decirles que si no estudian es porque son vagos", ha remachado, "está claro que todos los jóvenes deben tener el deber de esforzarse, pero para pedir esfuerzo el sistema debe garantizar unos apoyos y un acompañamiento que hoy no está garantizando".
Con la entrega de las cartas al presidente y la mesa del Parlament, y el envío a los 135 diputados, comienza una campaña para continuar denunciando el elevado abandono escolar prematuro que sufre Catalunya, del 13'7%. Los testigos dejan claro que detrás de las cifras hay historias personales de jóvenes “que el sistema deja solos”, en palabras de la directora de la Plataforma Cero Abandono, Rosalina Alcalde; miles de jóvenes a los que se les impide contribuir en condiciones de igualdad al presente y futuro del país.

Cataluña tiene uno de los abandonos escolares más altos de Europa
El Abandono Escolar Prematur (AEP) señala el número de jóvenes de entre 18 y 24 años que no tienen ninguna titulación más allá de la ESO ni están estudiando. En Cataluña, más de 70.000 jóvenes se han visto empujados a dejar sus estudios antes de tiempo en el último año. Dejar de estudiar antes de tiempo limita el futuro de los jóvenes y empobrece al conjunto de la sociedad.
A pesar de la reducción de las últimas décadas, sigue siendo uno de los países europeos con mayor tasa de Abandono Escolar Prematur (un 13,7% en 2024, cuando el objetivo europeo está al 9%). Detrás del abandono escolar existen, además, fuertes desigualdades, por género, origen y sobre todo renta, que impiden romper con la reproducción del círculo de pobreza (que, en el caso de la pobreza infantil, es especialmente alta en Cataluña, de un 35%).
Descubre la campaña en zeroabandonament.cat