Jóvenes sin trabajo y empresas necesitadas de mano de obra. Ésta es una realidad constatable en todo el país. Para intentar casar ambas realidades, hace unos años la Fundación Unión Empresarial de Anoia (UEA) puso en marcha un programa para acercar la realidad de las empresas locales al alumnado de los institutos de la comarca, a partir de la idea de que "no puedes tener vocación de algo si no sabes qué es, ni si lo tienes cerca o no". El curso pasado realizó 67 charlas en las aulas de la comarca y 29 visitas a empresas, en las que participaron hasta 2.920 alumnos, con el ánimo de "generar vocaciones industriales y profesionales".
La Fundación Impulsa, a su vez, nacida en 2015 de la mano de un grupo de empresarios de Osona "implicados en el fomento de una sociedad más justa y cohesionada", ha becado a más de 780 jóvenes en situación de vulnerabilidad para que tuvieran la oportunidad de continuar estudiando un ciclo de Formación Profesional (FP). Dos casos reales sobre cómo el empresariado puede jugar un papel activo en la reducción de las tasas de Abandono Escolar Prematuro (AEP).
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Es habitual leer periódicamente comunicados, estudios y declaraciones de organizaciones empresariales alertando de las dificultades para encontrar mano de obra calificada. Pero asumir un rol activo en esa realidad supone ir un paso más allá. La Fundación UEA organizó el miércoles 12 de noviembre la jornada "Dejemos huella", en la que explicó cómo su programa "Profesiones de futuro" sirve porque, una vez el alumnado descubre las empresas cercanas en las que podría trabajar, la entidad les aconseja qué itinerarios formativos podrían seguir para acabar desarrollando una carrera.
"Sin jóvenes formados, con competencias técnicas y personales, difícilmente las empresas podrán cubrir los puestos de trabajo calificados que necesitan"La entidad anoiense también forma a los docentes de los institutos sobre la realidad económica más cercana. "Sois los orientadores de estos jóvenes, y acercaros la realidad de la comarca, mejoraremos también la orientación que se puede ofrecer", explicó la coordinadora de la entidad, Anna Marsal. También explicó cómo el curso pasado establecieron un acuerdo con la unidad de migraciones del Consejo Comarcal para poner una atención formativa específica a los jóvenes que han llegado solos a Cataluña.
La Fundación Impulsa, a su vez, otorga cada año las Becas Impulsa, que tienen por objetivo acompañar y apoyar económicamente a estudiantes de 4º de ESO que ya sepan que quieren cursar ciclos de FP. Además de la ayuda económica, también reciben un ordenador portátil, formaciones en competencias transversales y profesionales, estancias formativas en empresas y el acompañamiento de un mentor. La presidenta de la entidad, la empresaria Andrea Carandell, reflexiona: "Estos 10 años nos han confirmado una realidad clara: el futuro de las empresas y el futuro de los jóvenes van de la mano. Sin jóvenes formados, con competencias técnicas y personales, difícilmente las empresas podrán cubrir los puestos de trabajo cualificados que necesitan. Y sin empresas comprometidas con las empresas comprometidas cohesionados y con oportunidades de futuro.”
La entidad nació en Osona, y actualmente tiene presencia también en Moianès, Bages, Berguedà, Anoia, Terrassa, Sabadell, Gironès, Baix Empordà y Garrotxa, y son los alumnos en situación de pobreza de estos territorios quienes pueden optar a las becas. Si la renta anual media en Cataluña por miembro del hogar es de 15.830€, los jóvenes becados hasta ahora tenían una renta anual por miembro del hogar de tan sólo 5.521€. Los jóvenes 'impulsers', con notas de media en la ESO que rondan el 6,46, reciben inicialmente una beca para los dos años de Grado Medio, pero que se puede ampliar a cuatro si deciden cursar también el Grado Superior.
"Cada año, unos 25.000 jóvenes no continúan después de la ESO. Y esto ocurre en el sistema educativo, es el sistema educativo quien no fomenta su continuidad"
Un sistema educativo demasiado rígido
El acto de los empresarios anoienses contó con una mesa redonda de entidades implicadas en la continuidad formativa de los jóvenes. De forma unánime, todas saludaron de forma entusiasta cualquier iniciativa por parte de la empresa que contribuya a reducir el abandono escolar, pero al mismo tiempo coincidieron en que la responsabilidad principal de reducir la AEP recae en la administración pública. La directora de la Plataforma Cero Abandono, Rosalina Alcalde, expuso: "Cada año, unos 25.000 jóvenes no continúan después de la ESO. Y esto ocurre en el sistema educativo, es el sistema educativo quien no fomenta su continuidad."

Borja Castellet, adjunt a direcció de l’escola de noves oportunitats El Llindar, va descriure quins impediments veu en el sistema educatiu actual: "Tenim un sistema molt rígid: si vas per on toca, tot rutlla bé. Però si no t'hi amotlles, el sistema no respon. El sistema no està preparat per atendre aquells joves que necessiten un altre temps, una altra mirada... Al Llindar acollim joves que han estat escalfant una cadira durant els quatre anys de l'ESO, perquè no emprenyessin! Quan arriben al Llindar, no se senten interpel·lats per l'escola, caldria un acompanyament molt més personal perquè volguessin estudiar."
Borja Castellet, adjunto a dirección de la escuela de nuevas oportunidades El Llindar, describió qué impedimentos ve en el sistema educativo actual: "Tenemos un sistema muy rígido: si vas por donde toca, todo funciona bien. Pero si no te amoldas, el sistema no responde. El sistema no está preparado para atender a aquellos jóvenes que necesitan otro tiempo, otra mirada… En El Llindar acogemos a jóvenes que han estado calentando una silla durante los cuatro años de la ESO, para que no cabrearan! Cuando llegan a El Llindar, no se sienten interpelados por la escuela, ¡necesitarían un acompañamiento mucho más personal para que quisieran estudiar."
"Tenemos empresas que se proponen cerrar porque no encuentran personal formado. La AEP también va a garantizar la continuidad de la empresa"Sergi Tremp, director de la escuela de nuevas oportunidad El Far de la Fundación AMPANS, le dio la razón: "Nos llegan muchos jóvenes de sólo 15 años, y eso preocupa. Preocupa porque no deberían estar en programas como el nuestro, sino que deberían estar dentro del sistema educativo. Nos llegan de acumular fracaso tras fracaso, con el autoestima bajo… Y tenemos que intentar que sea consciente de que son capaces de conseguir lo que se propongan. Y lo hacemos muy paso a paso: primero comprometiéndose a venir todos los días, después comprometiéndose a ser puntuales, después a terminar un curso de 100 horas… Y siempre ofreciendo mucha flexibilidad"
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También participó en el debate Sonia Ruiz, jefe de departamento de Acción Social de la Fundación Formació i Treball, entidad vinculada a Cáritas Diocesana de Barcelona que no trabaja estrictamente sólo con jóvenes, sino con personas en riesgo de exclusión en general. Resaltó que las personas en situación administrativa irregular deben cumplir una serie de requisitos para acceder al mercado laboral, pero que mientras las están tramitando, sufren también muchas limitaciones para acceder a una formación que les permitiría entrar en el mercado laboral con una calificación adecuada.
Teniendo en cuenta el contexto socioeconómico del debate, Rosalina Alcalde concluyó: “Se estima que la gente que no tiene estudios supone unos 250.000€ de gasto social a lo largo de su vida. Esto hipoteca nuestro desarrollo económico como sociedad. Y por eso, como empresarios, debe preocuparle el abandono escolar, y de hecho le preocupa. Porque es que, encima, ¡tenemos empresas que se proponen cerrar porque no encuentran personal formado! La AEP también va a garantizar la continuidad de la empresa."
Bernat Ferrer