Leer es mucho más que una asignatura pendiente. Es una competencia clave para la escuela pero también para movernos por el mundo. Es tener herramientas para orientarse en medio de la desinformación y participar en la vida colectiva con criterio. La importancia de la lectura genera un consenso casi unánime; sin embargo, los datos de PISA, PIRLS o las pruebas de competencias básicas nos recuerdan una realidad tozuda: cuesta demasiado que los niños se conviertan en lectores fuertes, especialmente los que parten de contextos más vulnerables.
Para formar buenos lectores no es suficiente con una buena escuela. Es necesario un ecosistema lector que sostenga el hábito en el tiempo, que facilite la práctica cotidiana y que haga posible la lectura, también para quien no llegaría espontáneamente. Y aquí, el mundo local tiene un papel insustituible.
"Cuando un municipio impulsa el Lecxit, pone en diálogo escuelas, bibliotecas, familias, entidades de ocio y voluntariado"
Con su contacto directo con la ciudadanía, la capacidad de articular agentes diversos, la gestión de equipamientos culturales y bibliotecas o el impulso de extraescolares becadas, los ayuntamientos son actores clave para que leer sea una experiencia cercana, accesible y compartida.
En este camino, el programa Lecxit lleva más de diez años demostrando que se puede reforzar la competencia lectora de los niños que no siempre tienen el libro cerca, movilizando lo que el mundo local sabe hacer mejor: proximidad, comunidad y colaboración.
- Descarga la guía: “El programa Lecxit en la política municipal”
Cuando un municipio impulsa el Lecxit, pone en diálogo escuelas, bibliotecas, familias, entidades de ocio y voluntariado para garantizar que ningún niño se quede sin las oportunidades que da saber leer bien. En Osona, varios municipios llevan años apuestan y lo explican en primera persona. Lo recogemos con las voces de concejalas, concejales y profesionales que han liderado el programa desde el territorio. Éstas son algunas de las ideas que comparten.
Taradell: diferentes actores, un mismo futuro lector
En Taradell, el punto de partida fue claro: trabajar la lectura pensando en el futuro de los niños. La concejala Montse Font lo resume así: "saber leer bien no sólo sirve para aprobar exámenes, sino para “entender lo que se estudia, un problema de matemáticas o la indicación de un medicamento”.
Por eso, el municipio ha articulado un modelo compartido: dos escuelas trabajan el programa desde el centro con familias voluntarias en horario escolar, la biblioteca impulsa sesiones de lectura propias y el Ayuntamiento organiza refuerzo lector para 1º y 2º de primaria, en un espacio joven y con voluntariado. "Todo esto es posible gracias a los voluntarios que tenemos en Taradell y que hacen este buen trabajo", explica Montse.
"A través de la lectura compartimos lenguas, cultura y tradiciones"
El Voltreganès: leer para hacer más pueblo
En Les Masies de Voltregà y Sant Hipòlit de Voltregà el programa empezó en una escuela y, con el tiempo, se abrió a todo el municipio. La concejala Gemma Sánchez explica que la decisión de hacerlo municipal tenía un objetivo: llegar “a más niños, a más mentores y hacer más pueblo”.
La apertura ha tenido un claro impacto: más niños y niñas participante, más voluntariado implicado y una experiencia lectora que se extiende más allá de la biblioteca: “Comparten experiencias”.
Por su parte, el concejal Miquel Viladelbosch añade la dimensión cultural: convertir la biblioteca en un espacio vivo, donde niños y familias hacen uso del equipamiento y de la lectura en catalán, y donde el voluntariado se convierte en una pieza clave para acercar los libros a los que, de otro modo, quizás no entraría.
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Vic: una ciudad que apuesta por las personas, el tiempo y el sentido
En Vic, una ciudad de cerca de 50.000 habitantes, ocho de las diez escuelas hacen Lecxit. Para la concejala Elisabet Franquesa, hay tres claves del éxito del programa:
- Las personas: niños, voluntariado, técnicas, familias y mirada política.
- El tiempo que todas estas personas le dedican.
- El contenido del por qué: el sentido profundo de la lectura.
"Leer nos aporta conocimiento. Vamos al supermercado y debemos poder leer qué compramos y para qué sirve". En Vic, el Lecxit se entiende como una clara apuesta de ciudad, que valora tanto la dimensión académica como la dimensión social y cotidiana de leer.

Manlleu: la biblioteca como “supermercado de libros”
En Manlleu, la sede del programa es la biblioteca, y eso no es casual. Su directora, Núria Silvestre, explica que el Lecxit es un proyecto “muy estructural”, alineado con el ADN de la biblioteca: fomentar la lectura para quien sabe y para quien todavía no sabe.
La imagen que utiliza es muy ilustrativa: "La biblioteca es como un supermercado de libros: es un placer poder navegar y elegir entre estantes. Pero no todos los niños tienen el mismo acceso; a veces debemos acompañarlos."
"Se necesitan políticas locales valientes que vayan más allá de la buena voluntad y de la simple existencia de una biblioteca"
Este acompañamiento lo hacen los voluntarios, que "dan la mano" a los niños en su proceso lector y, a la vez, educan un hábito: venir a la biblioteca como rutina familiar, aprovechando un servicio público, gratuito y abierto a todo el mundo.
La intención de Manlleu es clara: que, una vez finalice el episodio del Lecxit, sean las propias familias quienes cojan el testimonio y mantengan el hábito lector.
Roda de Ter: lectura, comunidad y convivencia
Para Roda de Ter, afirma la concejala Elisabet Contreras, el programa tiene “un significado mucho más profundo”. Con años de recorrido, el Lecxit ha ido incorporando: implicación directa de las familias, que entienden que el tiempo se dedica a lo importante; encuentros, formaciones y actos de clausura compartidos; y una fuerte presencia del programa en las fiestas del municipio, como la jornada Martí i Pol o el día de Sant Jordi.
En una de las actividades más emblemáticas, niños y mentores leen poemas, y algunas familias los leen también en su lengua de origen: "A través de la lectura compartimos lenguas, cultura y tradiciones. Nos sirve para establecer vínculos, fortalecer la convivencia y crear comunidad."
En Roda, el Lecxit es, a su vez, acompañamiento lector y proyecto de comunidad.

Hacia una política local de lectura
Todos estos testimonios apuntan en una misma dirección: si queremos garantizar que más niños se convierten en lectores fuertes, son necesarias políticas locales valientes que vayan más allá de la buena voluntad y de la simple existencia de una biblioteca. “Liderazgo municipal, trabajo transversal entre cultura, educación, comercio y juventud, y una presencia de la lectura que ocupe calles, plazas y escaparates”, explica Marta López, directora del programa.
Y los municipios de Osona nos muestran algunos de estos ingredientes comunes.