El abandono escolar prematuro se estanca en Cataluña en 2025

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28/01/2026
  • El mínimo histórico del 13,5% demuestra que es posible reducir la tasa de abandono escolar.
  • Cataluña no podrá alcanzar el objetivo europeo del 9% sin un salto a los recursos destinados a los colectivos más vulnerables y a los centros con mayor abandono.
  • La Fundación Bofill pide que el Plan de Acción contra el Abandono Escolar presentado en noviembre tenga un presupuesto y un calendario.

El Abandono Escolar Prematuro (AEP) ha llegado al mínimo histórico del 13,5% en Cataluña en el año 2025. Actualmente, un 13,5% de los jóvenes de entre 18 y 24 años no están estudiando y no han logrado ninguna titulación académica por encima de la ESO. La cifra se ha conocido este miércoles, a partir de los datos de la Encuesta de Población Activa y mantiene el abandono escolar de Cataluña por encima de la media española (12,8%) y lejos del objetivo europeo del 9%.

El 13,5% representa una proporción prácticamente idéntica a la de hace un año (13,7%), que sigue situando a Catalunya entre los países con más abandono escolar de Europa y demuestra que llegar al objetivo del 9% para 2030 fijado por la Unión Europea requiere de políticas focalizadas en los colectivos más vulnerables y los centros que concentran más abandono escolar, una cuarta parte del total.

La Fundación Bofill valora positivamente que el Abandono Escolar Prematur haya alcanzado un mínimo histórico. "Si el sistema actúa el abandono escolar baja y más jóvenes siguen estudiando", ha explicado Elena Sintes, referente de políticas contra la AEP. Sin embargo, la entidad advierte que dar un nuevo salto cualitativo en la reducción y acercarse al objetivo del 9% “será cada vez más complicado”.

Por eso la entidad insta al Departamento de Educación y Formación Profesional a asumir un “compromiso serio” con el Plan de Acción contra el abandono escolar presentado en otoño con recursos, acciones y calendarios concretos para que Cataluña pueda salir definitivamente de la cola de Europa.

La Fundación Bofill señala que, tal y como está planteado actualmente, sin presupuesto ni instrumentos medibles, el Plan no garantizará un impacto real y "corre el riesgo de quedarse en una declaración de intenciones". Por eso insiste en la necesidad de fijarse objetivos claros, recursos concretos y medidas implementables en 3 años.

En veinte años la AEP se ha reducido a más de la mitad

En los últimos veinte años el Abandono Escolar Prematuro se ha reducido a más de la mitad en Cataluña, después de convertirse en un reto prioritario y transversal de país. Ha contado con la implicación de centros educativos, ayuntamientos, entidades, el Parlamento y la Generalitat de Catalunya, con la creación del primer Plan de acción contra el abandono escolar. Del 33,2% de 2005 al 13,5% de 2025.

Sin embargo, actualmente el abandono sigue afectando a miles de jóvenes y lastra los resultados educativos, la competitividad y la capacidad de futuro del país. Catalunya lleva una década de retraso respecto a Europa y, mientras países como Portugal, Grecia o Irlanda han logrado reducirlo en los últimos 10 años, y superan con creces los objetivos europeos, Cataluña no ha conseguido el objetivo de estar por debajo del 10% en 2020 y está lejos de llegar al 9% en 2030.

¿Por qué se ha reducido el Abandono Escolar Prematuro?

La disminución de las dos últimas décadas no es casual y ha ido en paralelo al crecimiento de un consenso social y político cada vez más amplio y transversal, que ha asumido el abandono escolar como un problema real y un reto urgente.

En concreto, la bajada se explica por un incremento del interés y de la necesidad de seguir estudiando, por la reducción de la repetición y por la existencia de una oferta Formación Profesional más normalizada y atractiva, con mayor oferta (aunque todavía insuficiente y con mucha desproporción entre pública y privada). Se suman también políticas locales de reenganche al sistema educativo y la constatación de que abandonar no puede convertirse en una salida socialmente aceptada, teniendo en cuenta que disponer sólo del título de ESO no garantiza ni trabajo ni estabilidad vital.

En este sentido, la Fundación Bofill recuerda que, mientras todavía haya jóvenes que dejen los estudios antes de tiempo, Cataluña seguirá teniendo un reto pendiente: el abandono escolar no es sólo un problema educativo: es una pérdida de talento, de oportunidades y de cohesión social.

El sistema educativo catalán, a pesar de la reducción de los últimos años, mantiene todavía una elevada segregación escolar que concentra la vulnerabilidad, empeora los resultados educativos y condena a miles de jóvenes a abandonar los estudios antes de tiempo. Por eso es imprescindible impulsar políticas de equidad focalizadas y una mayor inversión en los centros y barrios más vulnerables para mejorar los resultados, alargar las trayectorias educativas y reducir el abandono escolar.

Cataluña tiene un Abandono Escolar Prematuro muy desigual

La reducción global de Cataluña contrasta con un abandono escolar prematuro profundamente desigual en función de la renta de las familias. Los hijos e hijas de familias con menor renta abandonan diez veces más que los de renta alta, y los jóvenes de origen migrante tienen tasas muy superiores que el resto.

El abandono escolar no es una decisión individual ni un destino inevitable por el sistema, sino una consecuencia de múltiples circunstancias. No todos los estudiantes tienen los apoyos necesarios ni parten del mismo punto para sacar adelante sus trayectorias educativas personales. Que los estudios de la madre, los ingresos de la familia o el lugar de nacimiento determinen si continuarás o no estudiando, dice mucho de la calidad de un sistema educativo.

Cataluña afronta ahora el tramo más complejo de reducción de la AEP

Després de la davallada dels darrers vint anys, Catalunya afronta ara el tram més difícil de reducció de l’AEP. Passar del 13,5% al 9% implica revertir l’abandonament que es concentra en col·lectius molt vulnerables, en centres concrets i en moments clau del recorregut educatiu.

Tras el descenso de los últimos veinte años, Catalunya afronta ahora el tramo más difícil de reducción de la AEP. Pasar del 13,5% al ​​9% implica revertir el abandono que se concentra en colectivos muy vulnerables, centros concretos y en momentos clave del recorrido educativo.

Más de la mitad de los abandonos se producen durante o justo después de la ESO y una cuarta parte de los centros acumulan la mitad del abandono. Esto requiere otro nivel de políticas, que no sean genéricas sino focalizadas, con mayores recursos, objetivos concretos y capacidad real de implementación.

Compromiso con el Plan de Acción para que la reducción sea irreversible

Convertir esta bajada del abandono en un cambio irreversible pasa por focalizar y asumir compromisos claros a través de políticas sostenidas en el tiempo, bien presupuestadas y que se puedan evaluar. El Plan de Acción contra el Abandono Escolar, presentado en noviembre por el Departamento de Educación y Formación Profesional, es un buen pretexto para ello, pero con el actual nivel de recursos corre el riesgo de quedarse en una declaración de intenciones.

Como ha reclamado reiteradamente la Fundación Bofill, una política efectiva para profundizar y consolidar el bajón de los niveles de abandono escolar debería contemplar:

  • Desarrollar un sistema de identificación precoz del riesgo de abandono, en colaboración con los municipios: Los países que más han reducido el abandono cuentan con sistemas de alerta temprana. A partir de esta identificación se activan medidas y soportes ajustados a cada caso para asegurar la continuidad educativa. Actualmente en Cataluña, los alumnos en riesgo no se detectan suficientemente pronto. A pesar de disponer de un registro de alumnos (RALC) desde 2016, no se utiliza para identificar al alumnado con mayor riesgo, por ejemplo con un criterio unificado de contabilización y de respuesta al absentismo. Tampoco se comparte de forma efectiva con los ayuntamientos para que puedan detectar, atender y reorientar a los jóvenes que han abandonado o están a punto de hacerlo.
  • Priorizar recursos hacia los centros con mayor vulnerabilidad y altos niveles de abandono: Dotar a estos centros de recursos y personal adicionales, desplegar dispositivos específicos de acompañamiento en la transición hacia la postobligatoria y reforzar al personal de atención educativa no docente. Es una línea que, por ejemplo, Portugal o Irlanda llevan tiempo desarrollando.
  • Garantizar que la falta de recursos económicos no es una barrera para estudiar: Aunque un tercio del alumnado en situación de vulnerabilidad abandona prematuramente, no existe un sistema de becas suficiente para facilitar el acceso y la permanencia a la postobligatoria. Al mismo tiempo, está demostrado que los países que más invierten en becas tienen menos abandono.
  • Más y mejores recursos de orientación, apoyo y mentoría: Orientar, acompañar y mentar son clave para evitar el abandono. El desajuste entre la expectativa y la realidad es uno de los factores que también explican la desconexión con el sistema educativo. En este sentido, el nuevo decreto de orientación, que el Departamento tiene previsto aprobar en el primer trimestre de este año, debería asegurar planes individualizados de orientación y de acompañamiento a todos los centros desde la ESO hasta la postobligatoria. Una orientación que debe estar conectada con la planificación y ampliación de la oferta a la postobligatoria, para asegurar que ningún joven deja de estudiar por falta de plazas, opciones adecuadas o acompañamiento en la transición.

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