Abandono escolar: qué funciona según la OCDE y qué no podemos seguir haciendo igual

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Catalunya ha registrado su mínimo histórico de abandono escolar prematuro, un 13,5% en 2025. Sin embargo, esta cifra es prácticamente idéntica a la del año anterior. Después de años de descenso, este estancamiento nos recuerda que la mejora no está garantizada si no va acompañada de recursos y medidas focalizadas.

En este contexto, ¿qué nos dice la evidencia internacional sobre qué funciona y qué no para reducirlo?

Reducir el abandono escolar prematuro es posible. Éste fue uno de los mensajes centrales de la intervención de Lucie Cerna, analista senior en Equidad, Inclusión y Transiciones de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE, durante la Semana Cero Abandono. Su exposición aportó una mirada comparada y basada en evidencia internacional sobre lo que funciona, y qué no, a la hora de afrontar uno de los principales retos educativos catalanes, y europeos.

Una intervención que parte de una idea clara: el abandono no es una decisión individual repentina, sino el resultado de un proceso multifactorial. Por eso, no se puede abordar con medidas puntuales ni reactivas. Es necesaria una estrategia sistémica, sostenida y basada en datos.

"El abandono escolar prematuro es un problema multidimensional que requiere respuestas multinivel"


Un fenómeno complejo con causas múltiples

Los datos muestran que el abandono está condicionado por múltiples factores que interactúan entre sí. El bajo rendimiento académico tiene un papel relevante, pero no es el único. El contexto socioeconómico, el nivel educativo familiar, el origen migratorio, la segregación escolar o las diferencias de género inciden claramente en el riesgo de desvinculación de los estudios. En muchos contextos, los chicos presentan tasas de abandono más elevadas que las chicas.

Un elemento especialmente relevante es la repetición de curso. España sigue situándose por encima de la media de la OCDE en este indicador, especialmente en secundaria. La evidencia internacional es clara: repetir curso tiene un impacto limitado en la mejora de los resultados y puede afectar negativamente a la autoestima, el sentimiento de pertenencia y la motivación del alumnado.

También el absentismo sostenido es una señal de alerta clave. En España, aproximadamente un tercio del alumnado había faltado un día en clase en las dos semanas anterior a la realización de las pruebas PISA. Faltar reiteradamente en clase no es algo aislado, ni tampoco marginal. Es un fenómeno extendido y, a menudo, la expresión de una progresiva desconexión con la escuela. Cuando no se interviene a tiempo, esa distancia se consolida.

"No podemos concentrarnos sólo en mantener al alumnado en la escuela; hay que garantizar que se sienta bien"

Puntos fuertes y deberes pendientes

La OCDE reconoce que en España se han producido avances significativos en la reducción del abandono en los últimos años, así como la existencia de múltiples iniciativas que buscan dar respuesta al alumnado más vulnerable. También destaca que hay un buen momentum para desplegar estrategias más globales. Sin embargo, alerta de diversas debilidades estructurales, tal y como recoge el organismo internacional:

  • Persistencia de la cultura de la repetición.
  • Definiciones poco claras sobre absentismo.
  • Dificultades para conectar y compartir datos.
  • Cultura de evaluación todavía débil.
  • Continuidad presupuestaria limitada.

Sin sistemas sólidos de seguimiento y evaluación, es difícil saber con precisión qué funciona y escalarlo.


Las cinco palancas clave según la OCDE

A partir del análisis comparado, la OCDE identifica cinco grandes áreas de acción prioritarias.

  1. Identificar mejor la vulnerabilidad.
    Es necesario desarrollar indicadores comparables que permitan detectar qué centros y estudiantes necesitan más apoyo y distribuir los recursos de forma equitativa según las necesidades reales.
  2. Reforzar el desarrollo profesional docente.
    La calidad del sistema depende del soporte a sus profesionales. Es necesario invertir en formación inicial y continuada, reforzar competencias inclusivas y dar soporte específico a los equipos de centros de alta complejidad.
  3. Apostar por la detección precoz.
    Los sistemas de alerta temprana -basados ​​en indicadores como el absentismo- permiten intervenir antes de que el riesgo se consolide. Pero la detección sólo es efectiva si activa respuestas coordinadas.
  4. Impulsar flexibilidad curricular y una FP atractiva.
    Un currículum demasiado rígido puede alejar a parte del alumnado. La formación profesional debe consolidarse como una opción de calidad, conectada con trayectorias de éxito.
  5. Trabajar en red y evaluar.
    La reducción del abandono exige coordinación entre administraciones, centros, servicios sociales y comunidad. Y una cultura de evaluación que permita aprender y ajustar políticas.

"No hay soluciones simples para problemas complejos"

¿Qué hacen los países que han logrado reducciones significativas?

La experiencia internacional muestra que los países que han reducido de forma sostenida el abandono han desplegado estrategias integrales y coherentes.

Portugal ha combinado flexibilidad curricular y educación inclusiva con sistemas de seguimiento. Irlanda ha focalizado recursos en centros con alta vulnerabilidad socioeconómica, reforzando asistencia, soporte académico y bienestar emocional. Otros países han implementado modelos multinivel que actúan simultáneamente desde el gobierno central hasta el centro educativo.

El denominador común está claro: estrategias sostenidas, basadas en datos y con financiación estable.

Aprendizaje y bienestar: dos caras de la misma moneda

Uno de los mensajes más contundentes de la OCDE es que no se puede separar el éxito académico del bienestar emocional. El sentimiento de pertenencia, la relación con adultos de referencia y la percepción de oportunidades reales son factores determinantes para sostener trayectorias educativas.

Cuando estos vínculos se debilitan, aumenta el riesgo de desconexión. Por eso, las políticas efectivas combinan apoyo académico, atención emocional e implicación de familias y comunidad.

Un reto estructural que requiere compromiso sostenido

El abandono escolar prematuro no es inevitable. Disponemos de evidencia, conocimiento y ejemplos internacionales que muestran posibles caminos. El reto es transformar esta evidencia en políticas estructuradas, coordinadas y con continuidad presupuestaria.

Cataluña cuenta, por primera vez, con un Plan de Acción contra el Abandono Escolar Prematuro. Es un paso relevante que marca un horizonte compartido, pero su impacto dependerá del despliegue: concreción operativa, calendario, presupuesto y mecanismos de evaluación. El reto ahora no es sólo tener un plan, sino hacerlo realidad con la ambición y los recursos que el país necesita.

Reducir el abandono no es sólo una cuestión educativa. Es una apuesta por la equidad, la cohesión social y el futuro colectivo.

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