La directora de investigación de la Fundación Bofill, Mònica Nadal, ha comparecido este martes en la ponencia del Parlamento de Cataluña que trabaja en la proposición de ley de garantías de la financiación del sistema educativo, a propósito de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pide dedicar un mínimo del 6% del Producto Interior Bruto. Lo ha hecho ante la mayoría de grupos parlamentarios y junto a otros analistas de la financiación de la educación.
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"Vale más tarde que nunca", ha empezado diciendo Mònica Nadal referente a la voluntad de incremento presupuestario, porque no se trata sólo de cumplir una promesa histórica, prevista en la Ley de Educación de Cataluña de 2009, sino de "responder a una necesidad urgente, imperativa e ineludible". Con unos resultados educativos que continúan por debajo de lo que sería esperable para una sociedad como la catalana "no podemos no hacerlo", ha remachado.
De hecho, como señala desde hace veinte años el Anuario de la Educación, el sistema educativo catalán arrastra una infrafinanciación crónica, hasta el punto de que aunque en la última década el presupuesto de Educación haya crecido un 37%, se destinan 5.465€ por estudiante no universitario, una inversión inferior a la de 2009, lo que equivale a cerca de un 3% del PIB.

"No podemos seguir financiando igual a todos los centros"
Nadal ha pedido que este 6% "no sea un gasto que vamos acumulando sino una inversión de futuro". Ha insistido en que, en la inversión en educación, es tan importante el "cuánto" como el "cómo", y ha pedido que el necesario incremento de financiación no puede ser lineal sino que vaya en función de las complejidades que atienden.
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Nadal ha puesto sobre la mesa que hay que asignar recursos a los centros según sus necesidades reales de los centros, a partir de una fórmula de financiación transparente y que tenga en cuenta el perfil del alumnado, el contexto socioeconómico y los retos de mejora de cada centro. "No podemos seguir financiando igual a todos los centros e ir poniendo pedazos".
Un modelo de financiación que contempla para el conjunto del servicio educativo de Cataluña. En la línea de la alerta que hizo la Fundación Bofill hace unas semanas, que 402 millones de euros públicos financian actualmente escuelas concertadas que perpetúan la segregación escolar, Nadal reclamó "marcos claros y transparentes, con tantos recursos como rendición de cuentas".
"Que nuestro sistema educativo no sea gratuito es una anomalía"
Nadal destacó cuatro ejes prioritarios en los que hay que avanzar y que el incremento de la financiación permitiría profundizar, "que no van en detrimento de otras prioridades". Por un lado la gratuidad plena, teniendo en cuenta que las familias catalanas son las que más gastan de todo el estado en educación para compensar el déficit de financiación. "Que nuestro sistema educativo no sea gratuito es una anomalía", dejó claro.
En Navidad la gratuidad debe incluir cualquier aspecto que forma parte de la experiencia educativa, como el material, el transporte, las salidas, las colonias o el comedor escolar. "El tiempo de mediodía y el comedor no es sólo garantía alimentaria sino educación y hay que avanzar hacia su universalización en primaria y secundaria".
Justo el mismo día en que una representación de más de 300 jóvenes entregaron cartas al presidente y los diputados del Parlamento con su testimonio sobre las barreras para seguir estudiando, Nadal señaló que un segundo reto es el de reducir el abandono escolar prematuro. "Tenemos que aspirar a que al menos el 95% de los jóvenes alcancen una titulación postobligatoria", dijo.

"Algunos colectivos abandonan el triple que otros. A ellos los condena a una vida de precariedad vital y a todos a una sociedad más frágil, menos cohesionada y más dependiente". Para ello hacen falta programas de orientación, mentoría y acompañamiento. Aunque una de las principales barreras que tienen muchos y muchas jóvenes para seguir estudiando es económica, recordó Nadal, "tenemos un sistema de becas de continuidad extremadamente precario".
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La directora de investigación pidió que aprovechar el traspaso de becas del Ministerio de Educación a la Generalitat previsto para finales de año para complementarlas, ajustarlas a los umbrales de pobreza y ampliar su cobertura porque "nadie tiene que poder quedar sin estudiar porque no tiene los recursos económicos".
Nadal también mencionó la necesidad de aumentar la inversión con un plan específico para el 20% de los centros de Cataluña que tienen necesidades socioeducativas muy elevadas y continúa cronificado. Un plan que inicialmente debe ser de choque y luego estable con recursos bien desplegados y que conlleva asignarnos "educadores sociales, psicopedagogos, apoyos educativos o equipos estables generosamente y no de manera rancia", como lamenta que se está haciendo ahora con pedazos dependientes de financiación "precarios y normalmente contra burocracia". Una cuarta prioridad es expandir las oportunidades fuera de la escuela.
Nadal también pidió priorizar el ámbito comunitario, aprovechar no sólo el espacio escolar sino también el que hay más allá, y por tanto invertir en centros, actividades extraescolares y otros espacios educativamente ricos, como recoge la propuesta de garantizar al menos dos tardes extraescolares para todos. "No es un lujo", dijo, "es invertir en salud mental en momentos de pantallismo intensivo; es convivencia, porque quiere decir fortalecer el tejido comunitario y es cohesión social de cara al futuro".
"La política educativa es algo más que gestionar maestros y escuelas"
Una financiación más justa de los centros, dijo, "no sólo es justo para los niños, sino que sobre todo también es justo para los centros educativos", a quienes ahora mismo la sociedad y el sistema educativo les encomienda una misión que no tienen los recursos para alcanzar. "La política educativa claramente tiene que ser más que gestionar maestros y escuelas y a veces parece que básicamente hacemos eso", remachó. Se trata de crear apoyos, acompañamiento a los docentes, programas de inducción y dotar bien con educadores a los centros educativos. "El 6% del PIB no es sólo una meta presupuestaria; es una decisión de país, es moral y es política". Quiere decir políticas educativas con mayúsculas que no se demuestran con discursos sino con presupuestos y priorización".
"Una escuela es de calidad cuando garantiza los aprendizajes del alumnado que sólo los puede adquirir allí"
En un contexto en el que el discurso reaccionario se infiltra también en el debate educativo, Nadal ha dejado claro que la equidad no es un valor añadido, "equidad es estrategia, el corazón de la política educativa".
Como demuestran las últimas pruebas de competencias básicas, que retratan como hay mucho alumnado con niveles bajos y poco con resultados altos, no puede haber calidad sin equidad. La calidad de un sistema educativo, ha reiterado, se mide con la capacidad que tiene una escuela de garantizar los aprendizajes del alumnado que solo tiene la escuela para adquirirlos.
