Nuevas oportunidades: ¿cómo facilitamos el retorno a la educación y unas mejores transiciones al mundo laboral?

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INVESTIGACIÓN Y ¡ACCIÓN| EL DESTILADO

¿Qué sabemos del impacto de los programas que quieren ayudar al retorno a la educación, a facilitar las transiciones al trabajo y a mejorar la empleabilidad de personas jóvenes que han abandonado los estudios y que tienen dificultad para conseguir un trabajo estable? ¿Cómo son los programas de nuevas oportunidades más efectivos? ¿Cuáles son sus elementos de éxito?

A partir de la revisión de los resultados de casi 1.000 estudios (en catalán) que evalúan el impacto de programas de nuevas oportunidades implementados en 25 países, podemos dar algunas respuestas que ayuden a luchar contra el abandono educativo prematuro en nuestro país.

Los programas de nuevas oportunidades: ¿qué son y qué pretenden?

Los programas de nuevas oportunidades (también denominados “de segunda oportunidad”) tienen por objeto fomentar el retorno al sistema educativo y mejorar la incorporación al mercado laboral de las personas jóvenes. Suelen ser intervenciones multidimensionales, en las que se combinan acciones dedicadas a las dimensiones académicas, personales y sociales, así como al desarrollo de competencias técnicas o prácticas que ayuden a acercar al joven al mundo laboral. Son intervenciones de larga duración: se prolongan entre 6 meses y varios años.

¿Sirven para mejorar las trayectorias de los y las jóvenes?

Las evidencias acumuladas apuntan a que los programas de segunda oportunidad mejoran las perspectivas laborales a largo plazo. Los jóvenes que toman parte en ellos tienen una mejor progresión a otros itinerarios académicos o de formación laboral; muestran menos comportamientos disruptivos; mejoran su motivación, confianza y autoestima, e incrementan las relaciones personales. También se identifican resultados prometedores en lo referente a la mejora de la salud mental.

A largo plazo, los programas de segunda oportunidad mejoran las perspectivas laborales de los jóvenes que se benefician de ellos.

Pese a no ser su propósito principal, sabemos también que los programas de segunda oportunidad a corto plazo tienen un impacto positivo, aunque modesto, en la mejora de la ocupación y los salarios de los jóvenes. En cambio, hoy por hoy, no estamos en condiciones de saber si estos programas ayudan a obtener trabajos más estables y menos precarios.

¿Cómo son los programas de nuevas oportunidades más efectivos?

  1. Son integrales: trabajan el desarrollo personal, los aspectos académicos, el desarrollo de habilidades profesionales y el apoyo a la búsqueda de trabajo. En cambio, aquellos programas que solo se centran en uno de estos aspectos raramente tiene éxito.
  2. Prestan una especial atención a la salud mental y al bienestar personal.
  3. Incorporan un componente de mentoría.
  4. Cuentan con la vinculación de la comunidad y la familia, y con la complicidad de las empresas y otros ocupadores locales para validar las acreditaciones y configurar itinerarios formativos y laborables conectados con las necesidades del entorno.

¿Cuáles son las estrategias más efectivas para atraer y vincular a las personas jóvenes a los programas de nuevas oportunidades?

Uno de los principales retos de cualquier programa de nuevas oportunidades es conseguir que unos jóvenes que provienen de una trayectoria de desvinculación con la institución escolar generen y mantengan un vínculo con este nuevo recurso. ¿Cuáles son las estrategias que mejor funcionan?

  1. Proporcionar información accesible, próxima, centrada en los beneficios del programa, adaptada a colectivos específicos y suministrada por parte de organizaciones comunitarias.
  2. Ofrecer incentivos económicos para participar en el programa. El hecho de que los programas se prolonguen durante periodos de varios meses o años debe ser compensado por incentivos financieros o salarios de sustitución.
  3. Llevar a cabo una buena identificación de las necesidades de los jóvenes y diseñar planes individuales realistas y que conecten con sus aspiraciones.
  4. Incluir actividades de educación informal (deportivas, artísticas, a través de salidas y viajes, etc.) asociadas al mundo adulto.
  5. Establecer relaciones positivas entre estudiantes y profesorado basadas tanto en el respeto como en entornos compartidos para interactuar de forma natural, y ofrecer al joven espacios para participar y decidir.

¡Pasemos a la acción!

El análisis del funcionamiento y del impacto de los programas de nuevas oportunidades en todo el mundo permite extraer aprendizajes y plantear estrategias para luchar contra el abandono educativo prematuro en Cataluña desde los municipios:

  1. Combinar el desarrollo de una estrategia de país de nuevas oportunidades con la introducción de reformas en la enseñanza obligatoria que eviten la desvinculación escolar.
  2. Establecer equivalencias en las calificaciones y certificaciones que se obtienen en el sistema escolar ordinario y en los programas de nuevas oportunidades, y crear itinerarios flexibles de entrada y salida.
  3. Llevar a cabo una diagnosis para identificar los distintos perfiles de jóvenes que acostumbran a incluirse en el grupo de “personas jóvenes ni-ni” con el objetivo de adecuar la oferta de programas de nuevas oportunidades a las situaciones y las necesidades de cada joven.
  4. Destinar los programas de nuevas oportunidades prioritariamente a las personas jóvenes con un mayor riesgo de sufrir dificultades de inserción laboral o de hacerlo en condiciones de precariedad.
  5. Apostar por programas multidimensionales y de alta calidad con equipos multidisciplinares basados en una pedagogía social centrada en los cuidados y en el desarrollo personal, y en un equilibrio entre apoyo psicosocial, mejora académica y adquisición de habilidades laborales, con oportunidades laborables remunerables.
  6. Involucrar a las empresas y a otros actores locales clave para la contratación de los jóvenes en el desarrollo de los programas de nuevas oportunidades al objeto de generar calificaciones e itinerarios formativos vinculados a las necesidades del contexto y de eliminar los prejuicios en la contratación de los jóvenes procedentes de este tipo de programas.
  7. Favorecer que se establezcan relaciones de colaboración entre centros educativos ordinarios y programas de nuevas oportunidades para que compartan personal y establezcan itinerarios de desarrollo profesional conjuntos.
  8. Identificar las buenas prácticas educativas desarrolladas en los programas de segunda oportunidad y transferirlas al sistema ordinario para prevenir la desvinculación de la escuela.

Este artículo pertenece al primer boletín de “Investigación y ¡acción!”: ¿Cómo facilitamos el retorno a la educación? Las nuevas oportunidades a la luz de la investigación. ¡No te pierdas el resto de contenidos!

¿Quieres saber más?

  • Consulta el informe completo (en catalán), elaborado por el investigador Alejandro Paniagua: Programas de segunda oportunidad. ¿Qué funciona para mejorar el retorno educativo y las transiciones al trabajo de las personas jóvenes?

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